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CONSUELO HERNÁNDEZ (Colombia)

Nació en Colombia. Es autora de Voces de la soledad (Caracas, 1982), Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (Alexandria, Estados Unidos, 1997) y Manual de peregrina (Santiago de Chile, 2003). Fue finalista del Concurso Letras de Oro de la Universidad de Miami (1988), y del Concurso Internacional de Poesía "Ciudad Melilla" en España (1997). También es autora de un libro de crítica titulado Álvaro Mutis: Una estética del deterioro que fue prologado por el propio Mutis. Ha sido incluida en las siguientes antologías:

1) 10 Poetas Latinoamericanos en Usa. Editores. José Osorio, C. Aguasaco y R. Hernández Saavedra. New York: Sin Frontera Editores, 2003.

2) Leal, Luis y Víctor Fuentes (editores). Cruzando Puentes. Antología de Literatura Latina. Universidad de California en Santa Bárbara, California. 2002.

3) Taylor, Adrian et al. Dialogue Through Poetry. 2001 Anthology. New York: Rattapallax Press, 2001. Patrocinada por las Naciones Unidas.

4) A Celebration of Poetry. A Compilation of the International Library of Poetry. Maryland: Owinngs Mills, 1998

5) Voices of America. Sisterville, WV: Sparrowgrass Poetry Forum, 1997

6) Colombian Writers in the U.S. Brújula y Compass. New York: Latino American Writers Institute, 1998.

7) Márceles Daconte, Eduardo. Anthology of Colombian Writers in The United States. New York: Eugenio María de Hostos Community College of CUNY. Invierno 1999.

8) 15 Poetas Colombianos en Estados Unidos. Poesía Migrante. Bogotá: El Tiempo, 1998
9) 10 Poetas Latinoamericanos en USA. New York: Sin Frontera, 2003
10) La palabra y el viento. Antología de Mujeres Poetas en el País de las Nubes. México, 2003
11) Mujeres mirando al sur. Antología de poetas suramericanas en EEUU. Madrid: Torremozas, 2004
12) Mujer, Soledad y Violencia. Cali, Colombia: Editoria Gente con Talento, 2004

Los poemas de C. Hernández han sido incluidos en revistas de poesía de Perú, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, México, Puerto Rico, Estados Unidos y en varios sitios de la Internet. Ha participado en más de 30 recitales poéticos en EEUU, Latinoamérica y Europa.
Obtuvo la licenciatura en la Universidad de Antioquia (Medellín, 1977), y su master en La Universidad Simón Bolívar (Caracas, Venezuela, 1982). Recibió su doctorado en New York University de la ciudad de Nueva York (1991). Actualmente es profesora de Literatura Latinoamericana en American University de Washington DC.


Del Libro Solo de violín. Poemario para Músicos y Pintores.

MI TIERRA

A Beatriz González

Este no es el infierno de Dante
es peor,
nos lo ofrecieron
como el mejor de los mundos existentes
¡pero ya ves!
ni la sagrada familia
ni los cuchicheos de las monjas
ni las oraciones de los curas
nos salvaron del naufragio.

Nuestra patria se vuelve añicos
en todas sus galerías subterráneas
y no sabemos hasta cuándo...

Quizás el retorno al sostén de los mayores
o esa cuna que ha enmarcado tu maternidad
prediga el nuevo nacimiento
propiciado por la madre
azul paisaje de esperanza
lejos de los ladrones de sueños.


PAISAJE DE MEDIODÍA


Entre pasos de todas las edades
que cruzan indolentes en este mediodía
debajo de un revuelo de gaviotas
los árboles en flor
sostienen su blanca-grisácea algarabía
mientras allá adentro en la barca navegamos
remando a paso lento
a tientas...sin descanso
y sin destino definido.

Afuera los perros acechan
en medio de la turba,
indiferentes
y en un botón revienta la vida
que convocó un nudo en mi garganta
y lágrimas en mis ojos
y como maga de todos los abismos
las cambio en alegría
porque este paisaje es todo mío
nadie me lo quita
con su lluvia de luces protectora
de este caos en el que floto
sin olvidar que mi reino
nunca ha sido de este mundo.


SI PUDIERA

Si pudiera despedazar esta tristeza
y hacerla añicos contra el piso...

si pudiera comerme esta soledad
que se pegó a mi piel
triturarla
y luego vomitarla
en el más oscuro de los urinarios públicos...

si pudiera atravesar esta muralla
que contiene mis latidos
y mide mis encuentros...

si pudiera no más servir
al grito que madura en mi garganta
y como espanta-monstruos ofrendarlo...

si pudiera correr sin sentir frío
en las noches de invierno entre la grama
la tiniebla se vestiría de sol
se desnudaría ante todas las estrellas.


VANCOUVER


Del libro Manual de peregrina (2003)


“¿Por qué cuando dices Vancouver palideces?"
Agua donde un rostro se diluye
imborrable luz en los cristales
su transparencia me llama
como faro a la extraviada.

Señora del mar y la montaña
poblada de enigmas y sonrisas
en mi cuerpo de recuerdos se levanta
culebreando un remolino de nostalgias.

Ciudad donde los soles se derriten
con la lluvia sobre pinos centenarios
vine a robarle a sus bosques silenciosos
una estrella desierta que me alumbre.

Ahora, cuando la tarde es pátina de luz
y cansada me debato en la mitad de mi vida
regresa puntual
y transparente.
Hoy, precisamente, me salva su recuerdo.


EL FERRY

Cuando digo Ferry de Dandale
sonrío a un vientre de ballena
lamido por la lengua de la luz.

Cuando recuerdo el Ferry de Dandale
la nieve se descuelga de las montañas
entre los pinos que disciplinan el paisaje.

En el Ferry de Dandale
el salmón ahumado sabe a gloria
tal como la imaginé cuando era niña y me decían
que en el cielo me alimentaría de pan gloria.

Mi cuerpo, mascarón libre en la proa,
ejercita su alma de gaviera
avistando los vastos horizontes.
Entre el monte y el agua me abro paso
buscando un paraje sin fronteras,
y acecho el sol que hay en las cimas
para poblar mi provincia de alegrías.


BOSQUES CANADIENSES


Sus raíces se fijan
en el cuerpo de su amada
sueñan primaveras
y almacenan paciencia.
En impredecible viaje
tórrido árbol seré
cerca del sol y de los míos...
Que mis palabras sean frutos
y aromas mis suspiros
y que mi tronco aloje
un cóndor en su copa.

II

El árbol joven lleva
la libertad enredada en su tallo
y en su follaje presagia
los cielos que descubrirá en su viaje.
Si el árbol joven hablara
rezaría como mi padre sus ensalmos
en este bosque de lluvia pertinaz
que nos libera de toda culpa.

Si el árbol joven cantara
disolvería la niebla,
y desnudaría la luz que preciso
en este caminar sin esperanza.
Si el árbol joven llorara
el tótem de la lengua afuera
iluminaría los caminos que nos unen
y con cada lágrima daría a luz un fruto nuevo.

III

El tótem lloró un llanto de árbol
las pupilas saltaron de sus ojos
y dos ramas nacieron en sus cuencas.

El tótem lloró una tristeza larga
y crecieron dos fuentes
que bebieron los ciervos.
Su dolor llovía del corazón
y sus puños cerrados sobre el pecho
intentaban protegerlo del despojo.
El tótem llora todavía...

¿Quién lo salvará de su penar?
¿Quién podrá guardar su intimidad?
Con tus ojos los míos se derriten.

HISTORIAS DEL ÁRBOL

I

El corazón del árbol es silencio.
Las hojas interpretan la canción
que el ciclón comanda en su pasar.

II

Un árbol milenario me contó
que el cardenal olvidó sus plumas
en las corolas de la amapola
que su silencio viene de lo eterno
y su fijeza es muerte anticipada
pero cuando lo besa la brisa
su cuerpo danza con la libertad del águila.


EL VIENTO Y EL BOSQUE

I

Por mi pasa el viento
sin trazar rutas
¿Quién le dará su música?

II

Me besa el viento
si lo detengo.
Aprendamos la lección del viento.

III

Pasa el viento
y estremece mi alma
con su voz sin lengua ni garganta.

IV

Cuando el viento se vuelve
tornado o remolino,
yo me inclino.

V

El viento es una línea de luz
en el horizonte de mi casa.

VI

¡Oh viento
si pudiera retenerte entre mi cuerpo
como los frutos que en mi se detuvieron
si pudiera alarme con tu aliento de mujer!