| “Te
buscan las palabras como el oleaje al mar,
el vuelo al pájaro, la mirada al niño;
te buscan como las manos al bongó;
ellas –las palabras– te liberan.
No buscaron tus mariposas para habitar,
paredes ni lienzos, colores o pinceles;
tu vocación es de papel, sangre y visión”.
Ronda
de primavera
I
La
tierra parece generosa
aun con lo despiadado del invierno
hoy levanta triunfante
un esbelta estatuilla de violetas.
II
Esta
flor
se desagua en mi copa,
crepita en la boca de mi horas.
Te
amo con la certeza
de que ahora mastico pétalos
soles
suspiros
sin el temor de la ceniza.
III
Llevarán
tus manos
como flores
mis néctares,
latidos de mi vientre un colibrí,
Hoy todo es nuevo.
IV
La
mariposas irrumpen por el jardín.
En tres tiempos
Amaneces
Como
un tímido rayo
esta mañana
delineas mis contornos;
nuestra pasión es un vapor constante
que hoy acoge el silencio.
En mi lecho descansan nubes
con olor a tu esencia.
Anocheces
Los
vértices de mi sur
saborearon tu miel,
pero hoy conservan mis orillas
los remolinos que tatuaste.
Poco a poco
relleno con eróticos gritos las almohadas
para que tú las huelas cuando escribo.
Por el momento llevo como aros tus susurros
mientras llega la hora de tu ronda.
Todo
el día
En
azul espera.
La noche se pobló de listones,
los deseos ondean.
A todas horas estamos enredadas.
El silencio aflora en ostras
y mis mares en perlas para tu boca.
Celebraciones
-I-
Hoy
hago un alto en el camino de las horas para escribir;
solo la noche, mis intenciones, el alma y la palabra,
serán para este momento mis aliadas.
Me
asomo a los años, como lo hace el niño que busca
bajo el agua turbia un significado,
me inclino a contemplar la densidad de la vida
desde mis frágiles orillas y me pregunto:
¿Qué
puede significar para una mujer
conmemorar su nacimiento?
Cumplir
años es tal vez atreverse a guardar silencio
para hacerle justicia a la memoria;
es quizá un viaje de retorno desde las hojas hasta las
raíces…
o aun más... hasta el misterio.
Es recordar la fragilidad de una semilla,
que al viento, se escapa del surco primigenio,
arrastrada, mecida, parchada… reconstruida,
y en los caminos abruptos del tiempo
encuentra el abrazo de la humedad
para crecer
renacer
...y ser.
Cumplir
años, para mirarnos al espejo
y sonreírnos,
para agradecer por esa jaula de huesos
que conserva a mi pájaro cantor.
Vengo
de un acto de amor y hacia un acto de amor voy,
la vida sin este manantial sería sin duda áspera...quebradiza.
Nací
para vivir y vivo naciendo.
II
¡Cuanta
hierba ¡
viento que soplas
duermes
agitas
y expandes las praderas.
Los años
campiñas frescas,
bosques
paisajes irrepetibles.
Los segundos
nombre con que se nombran
los instantes
el milagro rojo y etéreo
de vivir.
III
Las
puertas de esta morada
se van abriendo como las flores,
viajo en el tiempo
con la resina de todos los instantes;
limpio mi vestidura
- pero es en vano -
el olvido extravió su andar
en la memoria
Soy
la certeza
de intermitentes apariciones en el reloj de arena,
rumor de vecinos pasos...
huella imprecisa de lo que va quedando.
Hoja
en blanco
-I-
Al
intenso de su cansancio
lo ha enlutado de blanco;
se evaporó su vida en un instante
-cuerpo desierto-
le abrió compuertas
a todas las palabras
para tatuar su piel
con las miradas.
-II-
Intercambio
al silencio
cualquier vocabulario
para vaciar
los argumentos.
Muda,
no diré aire
ni lluvia
ni tormenta;
no diré hierba
ni arbusto
ni selva:
mucho menos dejaré
al amor, dios,
verdad, justicia,
rayo de luz
sexo,
vestirse de palabra.
Un
minuto
Con paciente actitud
mis cántaros de pluma
aguardarán renacimientos.
Cuando
regrese al aire
volverá el canto
sin peso.
Hoy
espulgo mis alas
en silencio.
Certidumbre
De allá vengo
y no me lo pregunto,
cuando se dijo
la primera palabra
no estaba yo presente;
eran los otros
fraguando en mi molde.
Pero
el adonde voy
me corresponde;
al dejar la seguridad
del vientre
fueron mis llantos
el primer grito de libertad.
Torpe
me vi
al iniciar el vuelo;
hubo miedo
en ambas direcciones,
pero también hubo
valor y voluntad,
deseos de recorrer
distancias,
hubo vientos
que cortaron de tajo
el cordón umbilical
y me arrastraron lejos
a descubrir mis
propios cielos.
El
telar de la vida,
es un misterio,
y aunque el adonde voy
me corresponda
y la urdimbre
se enrede entre mis manos
acabo por terminar la página
con la duda de la última palabra.
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