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María del Socorro Soto Alanís (Durango, México)

luna_acuariana@yahoo.com.mx

 

Poeta, nacida en Durango, México, a mitad del siglo pasado. Ingeniera con estudios de maestría en Ciencias Políticas en la UNAM. Diplomados en Filosofía, Historia, Economía y Política. Cursos sobre análisis de las obras de: Juan Rulfo, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Gustave Flaubert, Sor Juana Inés de la Cruz y sobre El Quijote de la Mancha.Talleres de poesía y narrativa con Alvaro Ruíz Abreu, Orlando Ortiz, José Vicente Anaya,  José Reyes  y Ricardo Yáñez

Publicaciones: Libro de ensayo “En Éstos Días”.  Libro de poesía “Desnuda en el Viento”Libro de poesía “Fin de Milenio”.

Inéditos: Un columpio en el álamo (cuentos)  y Estructuras Económicas de México

Fundadora y colaboradora de las revistas literarias: “Revuelta”, “Cordillera” y “Contraseña”. Editorialista en “El Sol de Durango”, con la columna semanal “Palabra de Mujer”. Ha publicado en los periódicos nacionales “La Jornada Semanal” y “El Sol de México” y en los periódicos locales “El Sol de Durango” y  “El Siglo de Durango”

Mención Honorífica en Concurso Nacional de Ensayo sobre la Mujer

Mención Honorífica en el Premio Estatal de Poesía “Olga Arias”

Lectura de su obra poética en las ciudades de: Colima, Guanajuato, Durango, Zamora, Oaxaca y en las Ferias del Libro de Aguascalientes; en la Ciudad de México, en Montreal y Ottawa, Canadá. Paris, Francia y Roma, Italia

Participa en el Seminario de Cultura Mexicana, en donde presentó su tesis de ingreso sobre la pintora mexicana Frida Kahlo y en la Sociedad de Escritores de Durango, de la cual fue presidenta en el período  2000-2002, con una amplia participación  política en la izquierda mexicana  y  en la  sociedad civil, en grupos feministas, de participación ciudadana y por la  transición democrática en México

Piso tu orilla con mis pies descalzos

                                                                   

Piso tu orilla con mis pies descalzos

el comal de tu vientre se asolea

vistes de barro tu espalda

corredores y surcos encendidos

senos de miel y ambrosías

si abres tus piernas el trigo germina

tierra roja

seca

donde la campesina

entregó su rebozo

puso su deseo en el membrillo

y la golondrina se tapó los ojos

 

El crepúsculo sangra por la herida

fuego que reza al amanecer

desiertas las alondras

el llano descalzo se santigua

 

Yo

Silenciosa contemplo tu santuario

¡Buenos siglos!

canta la mañana

 

Los huesos de la tierra están de fiesta

el vino de Baco las chorrea

hojas de eternidad

granos de ausencia

Eurínome y las frutas del paraíso

bailan con cada árbol

que de noche llega

y ahí engendran la sandía,

el durazno


Herida

 

Nací a  mitad del siglo XX

mucho después de la Revolución Mexicana

cuando ya los cachorros decidían en este país,

no lo hicieron muy bien –por cierto-

 

Era el apogeo del milagro mexicano

quizá por mil llegada al mundo ¡claro!

No, no lo sé, tampoco hoy me interesa

 

Soy primogénita

con todo lo que eso implica:

consentida

mimada

favorita

afortunada

 

Ahora entiendo que es por eso que a veces

                                                    como hoy

me siento sola

es que me dejaron muy mal acostumbrada

Ahora sé porqué, entre mis necesidades

son vitales el amor y el afecto

¡mala costumbre!

al final del siglo XX

porque todo gira hoy en torno al tratado

se hace el amor por fax

y se enamora por computadora

en lugar de ir al cine, se  renta un video

 

Y yo  . . .

no sé que hacer

siento que no pertenezco a este planeta

 

Descendiente directa de Ixtlacihuatl

Por mis venas corre la sangre

de Malinche-Marina

y me sostengo como ellas

entre dos mundos opuestos

aunque – paradójicamente -

forman un solo continente:

América,

al norte la opulencia

al sur la pobreza

y en medio México, herido por la cruz

que a propósito elegiste

México con X

con jota no sería lo mismo

 

Cuando era niña oí de lejos a Los Beatles

vi asombrada a los hippies

y supe que había marihuana

 

Después . . .

en este corazón de tierra que es Durango

surge otra herida roja y lacerante:

el hierro y su montaña

la herida profunda que aún sangra

el ’66 y mis diez años apenas

aun así pisé el polvo rojo

que aún no superamos, el Cerro de Mercado

y la cicatriz que aún lastima

con su polvo-sangre

que aún baña mi vientre y mi esencia

 

Hoy,

lamento no haber sido sesenteachera,

aunque no fue culpa mía, sino de quien decide

cuando y donde llegas a este planeta

Entonces,

fue vital en mi vida la poesía

me debo a Neruda, a Lorca

a León Felipe

la universidad la hice a través de la lectura:

Dostoyevski, Evtuchenko, Fuentes, Paz y Vallejo

las mariposas amarillas de García Márquez

Rulfo y los fantasmas del pasado

 

Radiante y temblorosa hice el amor por primera vez

-o me lo hicieron-

bajo un “cielo  azul Durango”

sobre la hierba húmeda y silvestre

que hoy todavía riega mis recuerdos

 

Creí en las utopías

Recé el credo de Bolívar

Soñé con la justicia

Y me invadió la fantasía latinoamericana

Y nos quedamos sin Che Guevara

Y nos aniquilan a Castro

Y las revoluciones . . .

¡Se fueron al carajo!

 

Llegamos al final del siglo XX

y sostienen que ya no hay ideologías

Cuauhtémoc, Juárez, Morelos

¡Por Dios!

¿Dónde se encuentran?

Doncellas aztecas ¡vuelvan de su sacrificio!

 

Liberales ¡presten las ideas!

Villa y Zapata regresen valientes y a galope

Salven al campo mexicano

 

Que éste siglo XX se va y no hemos resuelto los problemas

aún persiste la pobreza

nos quieren quitar las ideas

nos abrirán las fronteras

las venas, las arterias

 

Llegarán hasta Tenochtitlan

¡Salve oh Dios del sol y de la luna!

los quieren llenar de faxes y misiles

 

Guardianes del mar:

Neptuno y Pacífico

¡Guarden mis raíces!

¡Protejan mi cultura!

¡Escondan las pirámides!

¡Salven las palabras!

¡Cincelen en bronce las ideas!

 

Y permitan que México

aunque sea al final del siglo XX

por fin . . .  ¡sea!

 

Amazona

 

Soy mujer,

porque así se acomodaron mis hormonas

Desde entonces,

una cicatriz traigo en el ombligo

y una herida se abre

cada treinta días

 

Jugué a amamantar a mis muñecas

a volar como amazona,

igual que la gaviota

levanto mi estructura curvilínea

 

Mis sueños de muchacha

chorrearon mes a mes

mientras crecía,

la luna se colgó de mis ventanas

y cuando desnuda salí del río

fluyó el deseo

la soledad

el miedo

 

Los libros son ahora mis amantes

y un beso enciende las ideas

 

Después de nueve meses

mis caderas se abrieron

Soldadera de la vida

De las montañas azules

salió una savia blanca

con la cual soñaba desde niña

 

Soy tierra

madre

raíz

mujer

luna nueva

pequeño instante del planeta

 

A veces juego

siempre sueño,

Soy transgresora de las reglas

Valentina con el rebozo de mi abuela

Al templo de mi madre cansada regreso,

entro en su cama

para sentirme en su matriz,

                              madona

 

Quiero la libertad como bandera

El amor por catecismo

Una estirpe de guerreras me protege

En el manto de la luna

acurruco los anhelos cada noche

Vuelvo a esa posición fetal

mi favorita

para soñar

creer

volar desnuda en el viento

 

Metamorfosis entra por mi entraña

¿Quién soy yo?

¿Soy yo?

¿Soy?


¿Y quién dijo que amar fuera la dicha?

 

Amar es llorar a mares sin que te vean
Es sufrir intensamente sin que lo sepan
Pensar en ti, creer en ti, vivir por ti

Amar es querer estar contigo veinticinco horas al día
Es tenerte junto a mí los cuatrocientos días del año
Amarte es la dicha, el placer, la angustia, la osadía

Para amarte quiero amanecer contigo
para amarte quiero atardecer contigo
correr bajo la lluvia
llevarte al verde de mis bosques
tomar contigo un café y disfrutar la sobremesa

Desde que te amo,
no se si vivo en lunes o en abril, no duermo y en la plaza te sueño
Desde que te amo vivo una especie de locura, apenas si respiro
al hacerlo es para que entres en mí, como pequeña partícula de viento

Y deseo mi cuarto lleno de rosas guindas
Y quiero mi estudio impregnado de claveles bugambilia
Y veo mi tiempo inundado de amapolas libres

Te amo hasta el fondo del océano, hasta el último planeta
Te deseo con vehemencia, con locura, con impaciencia, hasta la risa

Te siento en el chorro de la regadera
Te palpo en el agua tibia de mi alberca
Te sufro en las olas de angustia, que arrastran mi cuerpo con su fuerza

Te quise en la rama de ayer, arco y flecha del ahora
Amor, esto es para siempre, por siempre. Amén


Pulsera

 

No puedo olvidar

la ternura

con que me quitaste

la pulsera,

y todo lo demás


Taza de café, contigo

 

Hasta que conocí la estrechez de tu cintura

y tu lengua recorrió mis montañas azules

hasta que vi tu espalda, sobre todo tu espalda

¡No existe más!

Nada mejor que tu ombligo como abismo

sólo una taza de café, pero contigo

Una tarde soleada

en que los rayos me reflejen en tu vientre

 

Sábanas de sal

Alcoba que nos guarda y protege

Tu voz que susurra mis planicies

Tus deseos sobre los míos entre la almohada

Tu ropa en una silla

 

¡No hay más!

Tengo esa certidumbre

Mientras llegas

Leo

Y por si acaso, escucho un bolero


Te sueño, Luna

 

Entre la luna y yo tejo un puente de noche
Ella lacónica sonríe, por sus trenzas subo
Llego al cráter menguante de su aurora
En su fría plata me cobijo
Río en sus volcanes
Corro sobre la escarlata
En medio del cosmos sostenerme intento
Y cuando se esconde en el océano, con el amanecer dialogo
Abro mis estrellas pupilas
Y otra vez, luna te sueño
.