|
Piso
tu orilla con mis pies descalzos
Piso
tu orilla con mis pies descalzos
el
comal de tu vientre se asolea
vistes
de barro tu espalda
corredores
y surcos encendidos
senos
de miel y ambrosías
si
abres tus piernas el trigo germina
tierra
roja
seca
donde
la campesina
entregó
su rebozo
puso
su deseo en el membrillo
y
la golondrina se tapó los ojos
El
crepúsculo sangra por la herida
fuego
que reza al amanecer
desiertas
las alondras
el
llano descalzo se santigua
Yo
Silenciosa
contemplo tu santuario
¡Buenos
siglos!
canta
la mañana
Los
huesos de la tierra están de fiesta
el
vino de Baco las chorrea
hojas
de eternidad
granos
de ausencia
Eurínome
y las frutas del paraíso
bailan
con cada árbol
que
de noche llega
y
ahí engendran la sandía,
el
durazno
Herida
Nací
a mitad del siglo
XX
mucho
después de la Revolución Mexicana
cuando
ya los cachorros decidían en este país,
no
lo hicieron muy bien –por cierto-
Era
el apogeo del milagro mexicano
quizá
por mil llegada al mundo ¡claro!
No,
no lo sé, tampoco hoy me interesa
Soy
primogénita
con
todo lo que eso implica:
consentida
mimada
favorita
afortunada
Ahora
entiendo que es por eso que a veces
como
hoy
me
siento sola
es
que me dejaron muy mal acostumbrada
Ahora
sé porqué, entre mis necesidades
son
vitales el amor y el afecto
¡mala
costumbre!
al
final del siglo XX
porque
todo gira hoy en torno al tratado
se
hace el amor por fax
y
se enamora por computadora
en
lugar de ir al cine, se renta un video
Y
yo . . .
no
sé que hacer
siento
que no pertenezco a este planeta
Descendiente
directa de Ixtlacihuatl
Por
mis venas corre la sangre
de
Malinche-Marina
y
me sostengo como ellas
entre
dos mundos opuestos
aunque
– paradójicamente -
forman
un solo continente:
América,
al
norte la opulencia
al
sur la pobreza
y
en medio México, herido por la cruz
que
a propósito elegiste
México
con X
con
jota no sería lo mismo
Cuando
era niña oí de lejos a Los Beatles
vi
asombrada a los hippies
y
supe que había marihuana
Después
. . .
en
este corazón de tierra que es Durango
surge
otra herida roja y lacerante:
el
hierro y su montaña
la
herida profunda que aún sangra
el
’66 y mis diez años apenas
aun
así pisé el polvo rojo
que
aún no superamos, el Cerro de Mercado
y
la cicatriz que aún lastima
con
su polvo-sangre
que
aún baña mi vientre y mi esencia
Hoy,
lamento
no haber sido sesenteachera,
aunque
no fue culpa mía, sino de quien decide
cuando
y donde llegas a este planeta
Entonces,
fue
vital en mi vida la poesía
me
debo a Neruda, a Lorca
a
León Felipe
la
universidad la hice a través de la lectura:
Dostoyevski,
Evtuchenko, Fuentes, Paz y Vallejo
las
mariposas amarillas de García Márquez
Rulfo
y los fantasmas del pasado
Radiante
y temblorosa hice el amor por primera vez
-o
me lo hicieron-
bajo
un “cielo azul Durango”
sobre
la hierba húmeda y silvestre
que
hoy todavía riega mis recuerdos
Creí
en las utopías
Recé
el credo de Bolívar
Soñé
con la justicia
Y
me invadió la fantasía latinoamericana
Y
nos quedamos sin Che Guevara
Y
nos aniquilan a Castro
Y
las revoluciones . . .
¡Se
fueron al carajo!
Llegamos
al final del siglo XX
y
sostienen que ya no hay ideologías
Cuauhtémoc,
Juárez, Morelos
¡Por
Dios!
¿Dónde
se encuentran?
Doncellas
aztecas ¡vuelvan de su sacrificio!
Liberales
¡presten las ideas!
Villa
y Zapata regresen valientes y a galope
Salven
al campo mexicano
Que
éste siglo XX se va y no hemos resuelto los problemas
aún
persiste la pobreza
nos
quieren quitar las ideas
nos
abrirán las fronteras
las
venas, las arterias
Llegarán
hasta Tenochtitlan
¡Salve
oh Dios del sol y de la luna!
los
quieren llenar de faxes y misiles
Guardianes
del mar:
Neptuno
y Pacífico
¡Guarden
mis raíces!
¡Protejan
mi cultura!
¡Escondan
las pirámides!
¡Salven
las palabras!
¡Cincelen
en bronce las ideas!
Y
permitan que México
aunque
sea al final del siglo XX
por
fin . . . ¡sea!
Amazona
Soy
mujer,
porque
así se acomodaron mis hormonas
Desde
entonces,
una
cicatriz traigo en el ombligo
y
una herida se abre
cada
treinta días
Jugué
a amamantar a mis muñecas
a
volar como amazona,
igual
que la gaviota
levanto
mi estructura curvilínea
Mis
sueños de muchacha
chorrearon
mes a mes
mientras
crecía,
la
luna se colgó de mis ventanas
y
cuando desnuda salí del río
fluyó
el deseo
la
soledad
el
miedo
Los
libros son ahora mis amantes
y
un beso enciende las ideas
Después
de nueve meses
mis
caderas se abrieron
Soldadera
de la vida
De
las montañas azules
salió
una savia blanca
con
la cual soñaba desde niña
Soy
tierra
madre
raíz
mujer
luna
nueva
pequeño
instante del planeta
A
veces juego
siempre
sueño,
Soy
transgresora de las reglas
Valentina
con el rebozo de mi abuela
Al
templo de mi madre cansada regreso,
entro
en su cama
para
sentirme en su matriz,
madona
Quiero
la libertad como bandera
El
amor por catecismo
Una
estirpe de guerreras me protege
En
el manto de la luna
acurruco
los anhelos cada noche
Vuelvo
a esa posición fetal
mi
favorita
para
soñar
creer
volar
desnuda en el viento
Metamorfosis
entra por mi entraña
¿Quién
soy yo?
¿Soy
yo?
¿Soy?
¿Y
quién dijo que amar fuera la dicha?
Amar
es llorar a mares sin que te vean
Es sufrir intensamente sin que lo sepan
Pensar en ti, creer en ti, vivir por ti
Amar
es querer estar contigo veinticinco horas al día
Es tenerte junto a mí los cuatrocientos días del año
Amarte es la dicha, el placer, la angustia, la osadía
Para
amarte quiero amanecer contigo
para amarte quiero atardecer contigo
correr bajo la lluvia
llevarte al verde de mis bosques
tomar contigo un café y disfrutar la sobremesa
Desde
que te amo,
no se si vivo en lunes o en abril, no duermo y en la plaza te
sueño
Desde que te amo vivo una especie de locura, apenas si respiro
al hacerlo es para que entres en mí, como pequeña partícula de
viento
Y
deseo mi cuarto lleno de rosas guindas
Y quiero mi estudio impregnado de claveles bugambilia
Y veo mi tiempo inundado de amapolas libres
Te
amo hasta el fondo del océano, hasta el último planeta
Te deseo con vehemencia, con locura, con impaciencia, hasta la
risa
Te
siento en el chorro de la regadera
Te palpo en el agua tibia de mi alberca
Te sufro en las olas de angustia, que arrastran mi cuerpo con
su fuerza
Te
quise en la rama de ayer, arco y flecha del ahora
Amor, esto es para siempre, por siempre. Amén
Pulsera
No
puedo olvidar
la
ternura
con
que me quitaste
la
pulsera,
y
todo lo demás
Taza
de café, contigo
Hasta
que conocí la estrechez de tu cintura
y
tu lengua recorrió mis montañas azules
hasta
que vi tu espalda, sobre todo tu espalda
¡No
existe más!
Nada
mejor que tu ombligo como abismo
sólo
una taza de café, pero contigo
Una
tarde soleada
en
que los rayos me reflejen en tu vientre
Sábanas
de sal
Alcoba
que nos guarda y protege
Tu
voz que susurra mis planicies
Tus
deseos sobre los míos entre la almohada
Tu
ropa en una silla
¡No
hay más!
Tengo
esa certidumbre
Mientras
llegas
Leo
Y
por si acaso, escucho un bolero
Te
sueño, Luna
Entre
la luna y yo tejo un puente de noche
Ella lacónica sonríe, por sus trenzas subo
Llego al cráter menguante de su aurora
En su fría plata me cobijo
Río en sus volcanes
Corro sobre la escarlata
En medio del cosmos sostenerme intento
Y cuando se esconde en el océano, con el amanecer dialogo
Abro mis estrellas pupilas
Y otra vez, luna te sueño
.
|