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Acércame
tu boca
Acércame
tu boca, la mirra de tu aliento.
tanto
precisa el beso mi agonía
que
mis ajados pétalos
buscan
tu sol en la mañana.
Regresa
príncipe
mi
niño
vuelve
hacia mí
las
copas de tus manos.
Mójame
con el verde
que
parpadea en tus ojos
con
el rocío que cuelga
de
tus yemas
con
esa única miel que se levanta
cuando
aparece el alba.
Es
un lugar la noche
Es
un lugar la noche amor
donde
los sueños pastan
Es
un lugar la noche
donde
tus manos prenden
a
mi cuerpo
piel
de nube
fuego
beso
Es
un lugar la noche
en
que llegó primero
tu
voz y mi conciencia
a
hacerte dueño
Es
un lugar la noche
Niña
niña
para
mi hermana Rocío
Cuatro
veces cuatro recordé tu sonrisa
Cada
vez me miré en un espejo
niña
de sol niña de leche niña
Me
crucé en el azogue con el tiempo más viejo
encubridor
de días de alegría
dibujos
en cuadernos
burbujas
en el agua
pájaros
en la tarde
luciérnagas
de noche
Cuatro
veces cuatro te miro sin sonrisas
No
quiero que se pierdan colores
de
aquel sesenta y cinco en calendario
cuando
a media mañana apareciste
toda
rizos y llanto temblorosa
para
llenar mis tardes sin muñecas
y
enseñarme a ver crecer una semilla
Nada
sino tu misma risa
le
exigiría a la vida si pudiera
Que
miraras feliz crecer tus frutos
y
siguieras así niña de sol niña de leche niña
Del
perdón
Alguien
me preguntó si he perdonado.
¿Perdonar yo? No sé cómo,
ni qué debo perdonarte:
si la infeliz infancia sin asideros y con hambres,
o la desenraizada soledad que me tatuaste.
Si los dolores prematuros en el corazón
o las esperas tristes sin remedio.
Es
que no sé si deba perdonar
–cuando
era el tiempo de muñecas–
el abandono que me orilló a crecer
y me lanzó hacia el mundo.
Esos
trabajos del perdón no los entiendo,
son cosa de los grandes y no me ocupo de eso.
Pero
si debo perdonar que provocaras
cada tropiezo que me enseñó a volar,
cada maltrato que me ayudó a buscarme,
cada improperio que me obligó a ser digna
por el instinto de llevarte la contraria
y debo perdonar que hayas causado
que sea yo ésta que se acepta y quiere,
entonces, papá, se acabaría el silencio:
tendría que admitir que he perdonado.
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