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PAJARO
DE LUNA
Estoy
lleno de ti
Piel,
sangre, huesos, cerebro y alma.
Rumi
I
Atravieso
el puente y te entrego
un corazón ardiente
Que
no cabe en tus manos.
Te
quiere todo, piel
sobre piel
Amantes
que en silencio
Fermentan
el vino mas preciado:
los
deseos de los dioses que
habitan la noche,
sangre
de un corazón renacido.
II
Bailo
entre tus manos,
Y
tus ojos se deslizan por
mi piel
Deshacen
mis células cual pequeñas brasas que exudan mi aliento.
Mis
poros
forman
ríos cristalinos, pequeños hilos de luz.
Caudaloso
y ciego el afluente nos posee.
Una
fuga instintiva de mi misma hace que pierda tu celo,
Pero
tu deseo delirante vuelve y deshila mi cuerpo.
III
Invisible,
recaudo de tu cuerpo mi propia piel.
He
llegado vacía, soy aliento
que llega con el vaho de la brisa,
Un
espíritu que gravita entre tu deseo y el calor de tu cuerpo.
Me
lleno de ti.
Tus
besos son talismanes que alumbran
Mis
vestigios de Diosa pagana,
tus
ojos, el cristal
que revela tres deseos:
Soy
un pájaro que deshoja
siemprevivas,
Tálamo
que acuna la abundancia,
Astro
que emite su voz:
alto
vacío.
IV
La
noche entra en mí
Y
una tormenta
eléctrica amordaza mis entrañas.
Atravieso
su sed y me desvela su forma hilarante de aguas turbulentas.
Una
formación peninsular de rocas
me invitan a quedarme en calma,
pero,
retrocedo y sigo.
Busco
perderme para escanciar tu olvido.
Encuéntrame
en la dilatada pupila de mercurio.
Llena
y descubre
la
magia terrestre y vegetal
entre mis piernas
V
Me
apropio de estrellas en fuga
Temblor
de piernas
Gozo
de huracán que enciende entre la niebla
Cúmulo
de nubes
Espumosos
corales
Árboles
acuáticos
VI
Vacía,
nada es mío
A
quien pertenecer?
Me
entrego, cedo orillas
y litorales
Me
sumerjo en la nave del deseo que bate grandes alas.
Dejo
caer mi cabellera en tu pecho y
olvido.
La
diosa entra en mí y
sueña a descubrirte en el
paraíso,
a
la virgen que hace su ofrenda
ritual:
Signos
de fuego en los labios del agua
VII
Hay
un desbordamiento de lágrimas azules,
Piedras
preciosas que el mar libera.
Yo
persigo tu boca:
Panal
de miel
Caverna
de sal
Rumor
de caracolas
delta
del mar
bermejo.
VIII
Del
centro de la tierra al mar,
Yo
soy tu arco plateado, tú la flecha que avanza hacia el horizonte
Brazos
que liberan piernas, piernas que liberan algas,
Pecho
que contiene un sol, yemas
que lo viven todo.
Anhelos
que se sacian de esperanza,
Miradas
que en asombro se despeñan de los acantilados del dulce
abismo.
Y
apenas me reconoces enigma, animal, anverso.
Fértil
y vitalicio te trastoca la humedad
Y
por fin me tienes guarecida
en la dimensión del silencio.
El
beso se alarga en la noche,
Somos
olas que se despliegan sigilosas.
Cuerpos
de agua destilados por el paso de los pies
Que
guardan lo secretos de la luna. |